Empecé como profesor de catalán para adultos el curso 1990-91. Intentaron formarme las personas que tenía que sustituir. Insistieron en que planificara los cursos para no catalanoparlantes donde predominaba un enfoque comunicativo y humanista. Me atrapó esta metodología, pero mi sorpresa fue cuando me confesaron que mi perfil respondía más para los cursos para catalanohablantes.  El reto se convirtió en aplicar esta metodología que parecía inadecuada para cursos de L1, donde predominaba la enseñanza gramatical.

Aproximadamente un par de años más tarde, me ofrecí para experimentar unas nuevas programacions que incorporaba el enfoque comunicativo en los cursos de L1. Más tarde, un libro y un artículo de Anna Camps me ayuda a lidiar con los proyectos de lengua. Unas veces con algun acierto y otras con equivocaciones, pero voy preparando cursos donde hay una tarea final que aglutina las diferentes unidades. Diez años más tarde, tutorizo el trabajo de una compañera, Lourdes Subirà,  para un postgrado donde plantea esta metodología. Años más tarde, aplicará este modelo para organizar la clausura de los cursos. Es una fiesta, pero que diferentes grupos de alumnos han elaborado diferentes géneros textuales (cartel de la fiesta, invitación, etc.).

En el 2009, me encargo de los cursos a distancia. Después de una crisis y de experimentar la propuesta de Dani Cassany de aplicar  una corrección cualitativa en la producción textual de los alumnos, prescindo de las programaciones. Organizo los trimestres en proyectos que integran los diferentes cursos con actividades y tareas comunes (si quereis comparar la evolución de los dos blogs: antes y después). El resultado es tan sastifactorio que cuando vuelvo a responsabilizarame de cursos presenciales continúo planificando así el programa del curso. Esta vez intento negociar con el alumnado, para seguir con una formació más democrática (consultad las entradas clasificadas en la categoría portafolio)

Con el nuevo planteamiento de la evaluación en nuestros cursos, nos llevó a plantearnos investigar si era posible una secuenciación. Las compañeras del SLC de Gava presentan una propuesta de unidad muy aproximada al aprendizaje por proyectos: elaborar una radionovela. Las otras compañeras la valoran como muiy ambiciosa y utópica. Pero consiguieron presentarla en unas jornadas de didáctica en sus diferentes variantes: como actividad final de curso, como una unidad de curso o bien como un proyecto que abarca todo el curso.

Este año nos habíamos comprometido a preparar un itinerario literario para conocer el municipio. La sorpresa fue que el SLC de Sant Boi, que tenía que ser el primero, sustituyó la ruta por una actividad final: la visita de una escritora, Maria Barbal. Organizaron las tareas finales de los diferentes cursos con el objetivo que los alumnos fueran capaces de debatir con la literata. Así pues, me parece que mi centro podría acoger favorablemente esta metodología.

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